Parte de los riesgos que conlleva transportar una mercancía de un país hacia otro radica en que la misma llegue a su destino de forma íntegra en la misma condición en que fue retirada de su bodega original, exceptuando el caso, claro está, de ciertos perecederos (frutas, verduras, plantas, flores, animales, etc.) que modifican su estructura por procesos de su curva de vida. 

Si hablamos de los riesgos relacionados con la integridad de la carga podemos mencionar: (I) daños en su estructura física (golpes, hendiduras, abolladuras, derrames de producto), (II) cambios en su forma física (líquidos que se solidifican o viceversa, sólidos que aumentan su tamaño), (III) cambios en su forma química (químicos que reaccionan al ambiente y se convierten en algo distinto), (IV) pérdida de ésta (por mal etiquetado o manipulación), y (V) robo parcial o total de la mercancía.  Cualquiera de estos casos materializa hechos que impiden que lo negociado en el contrato de compraventa internacional se cumpla para cualquiera de las partes.  Usualmente es quien recibe (el comprador) quien se ve principalmente afectado por no recibir lo que se pactó en el just in time, por lo que se pierde tanto dinero como tiempo mientras no se tenga el producto (a esto se le conoce como lucro cesante que explicaremos más adelante).  La pregunta propia de los gerentes, ante la materialización de alguno de estos riesgos, es ¿estaba asegurada la carga?

Historia de los seguros de mercancía.

Antes de entrar en aspectos más técnicos sobre seguros, veamos de dónde surgen.  Las primeras prácticas de seguros datan desde la Antigüedad hace 3.000 años antes de Cristo en Babilonia donde las pequeñas comunidades respondían como conjunto ante la calamidad de uno o varios miembros de la misma.  Posteriormente esto quedó registrado para la posteridad en el afamado “Código de Hammurabi” donde se protegían los préstamos al uso de las embarcaciones para que las mismas retornaran en el mismo estado a sus dueños.  Su uso fue evolucionando hasta que a finales de la Edad Media se registró el primer contrato de seguro marítimo de una embarcación entre Génova y Mallorca.  Con la expansión de las prácticas colonialistas y descubrimientos de los “nuevos mundos” por parte de las potencias europeas, también comenzaron a proliferar los piratas que asaltaban los barcos que estaban en navegación.  Como dice la canción, en los años 1600, el rey Carlos I de Inglaterra emite las primeras leyes que dan obligatoriedad al contrato de seguro marítimo (llamadas pólizas en ese entonces).  En Londres, los empresarios solían reunirse en los cafés para hablar de comercio global, actualidad y así mismo, cómo podían protegerse de estos asaltos.  Una de estos cafés, el Lloyd’s Coffee House, fue una de las más reconocidas pues fue en ella (en el año 1698) donde los empresarios llegaron a la conclusión de generar un colectivo donde, en caso de confirmarse un asalto a los barcos, los empresarios entraban a pagar al dueño de la mercancía una suma ya establecida.  Nacieron así los primeros aseguradores de mercancías y con ellos los primeros fondos comunes que sirvieran de “seguro” en caso de que un pirata hiciera de las suyas. 

Tipos de seguros de mercancía.

Hoy en día, los seguros han evolucionado tanto que hasta cualquier cosa imaginada, sea material o inmaterial, puede ser factible de tener un seguro.  Los seguros de mercancía, entonces,  surgen como la solución “momentánea” de salvaguardar el valor monetario invertido por una compra internacional de un bien o insumo.  Usualmente para el movimiento de mercancías, los seguros los encontramos de dos tipos:

  1. Pólizas de seguro automáticas o globales
  2. Pólizas de seguro específicas

En primera instancia, debemos reconocer cuál es la política de nuestra empresa en materia de seguros internacionales y saber cuál de estos dos tipos de póliza se suelen contratar.

Las pólizas globales son aquellas que contrata una empresa para amparar todos sus embarques y mercancías durante un periodo de tiempo (usualmente un año) y cuya tasa (o prima de aseguramiento) está entre 0.05% y 0.02% del valor asegurable.  Este tipo de pólizas es empleado por compañías que manejan mucho movimiento de cargas, tanto nacional como internacional, y por facilidad y costos amparan todas.  Algunas de las empresas que manejan pólizas globales seguros de mercancía aquí en Colombia son: Sura, Seguros Bolívar, Seguros HDI, Mapfre, entre otras.

Las pólizas específicas son aquellas que contrata una empresa para amparar un solo trayecto de mercancía y cuya duración inicia y termina en los momentos establecidos por la misma, que usualmente es cuando la mercancía ha llegado a su destino final acordado.  La tasa de aseguramiento es más alta que las pólizas globales y está entre 0.3 y el 0.5% del valor asegurable.  Las pólizas específicas son ofrecidas por cualquier operador de comercio exterior (agencia internacional de carga, agencia de aduanas, operador logístico, operador de transporte, etc.) o a través de un intermediario de seguros quien realizaría el puente directamente con la aseguradora.

Cómo se liquida una póliza de seguro de mercancía.

Recordemos que la liquidación del seguro no solo se aplica con la prima sobre el valor asegurable.  Siempre hay un valor mínimo (o también llamado valor del deducible) que es el que aplica cuando la multiplicación del valor de la prima por el valor asegurable de la mercancía no alcanza a superar el mínimo.

Por ejemplo, para una mercancía que cuesta USD 13.500, y su valor asegurable es ese mismo valor, una aseguradora cobra una prima del 0.4% con un valor mínimo de USD $70, tenemos:

Valor asegurable ×Valor prima (%)=Valor a pagar por seguro internacional

USD$ 13.500 ×0.4%= USD $54

En este caso, el valor resultante de USD $54 es menor al valor de la mínima que es USD $70, por lo tanto, la aseguradora aplicará la mínima del seguro, y el valor a pagar por el mismo será de USD $70.

¿Qué tener en cuenta al momento de contratar un seguro de mercancía?

A continuación, veamos algunos de los aspectos que debemos de tener en cuenta al momento de contratar una póliza de seguro internacional:

  • Identificar cuál es el Incoterm mencionado en el contrato de compraventa.  Las pólizas específicas sólo cubren a partir del INCOTERM® donde el beneficiario recibe el traspaso de la responsabilidad de la mercancía.  Usualmente las pólizas globales también siguen este patrón, aunque algunas de ellas, por negociación, aseguran de bodega a bodega sin importar este aspecto.
  • Leer los respectivos condicionados de las pólizas de seguro.  El condicionado es la mal llamada “letra menuda” que contiene las especificidades del seguro y lo que cubre y no cubre. El mismo condicionado queda activo en el “contrato de seguro” establecido por las partes.
  • Revisar que la suma asegurable sea igual al valor asegurable.  Tener en cuenta que el valor asegurable puede incluir u omitir algunos de los siguientes ítems: (I) valor de la mercancía, (II) valor de los fletes internacionales, (III) valor de los gastos en el país de origen, (IV) valor de los gastos en el país de destino, (V) valor de los tributos aduaneros y demás impuestos, (VII) valor de los gastos portuarios, (VIII) valor del transporte terrestre, y (IX) manipulación de cargue o descargue. En conjunto, todos corresponden al valor asegurable y este valor debe coincidir con el valor que aparece en el contrato de seguro.
  • Lo que se ampara con las pólizas de seguro son los bienes asegurados.  Si se pretenden asegurar  bienes que no están especificados en el contrato de seguro, la aseguradora no responde por ellos. 
  • Conozca cuál es el lucro cesante y qué porcentaje del valor asegurable se está aplicando.  Recordemos que el lucro cesante es el valor de la ganancia que se deja de percibir por no contar con la mercancía en el evento de confirmarse una pérdida o avería de la misma, es decir, que se podría entender como un costo de oportunidad.  Las aseguradoras por lo general asignan un valor del 10% a este rublo. 
  • Revisar el trayecto asegurable.  Aunque usualmente este condicionado no se aplica (depende del contrato de seguro) se refiere a que puede que haya un trayecto internacional que la aseguradora indique como único trayecto a amparar, caso contrario no se responde.  Por ejemplo, si para una mercancía proveniente de Uruguay, se puede identificar como un trayecto asegurable la ruta que bordea de sur a norte el territorio brasilero, pasando por Venezuela y Colombia y cruzando el canal de Panamá para llegar a Buenaventura; pero no se ampara si la ruta es bordeando el sur del territorio argentino por la Patagonia y cruzando el estrecho de Magallanes por la Tierra del Fuego para luego subir bordeando el territorio Chileno, peruano hasta llegar a Buenaventura, ya que esta ruta puede considerarse más peligrosa o riesgosa.  Es importante conocer el servicio de la línea naviera o la aerolínea y constatarlo con la aseguradora antes de contratarlo.
  • Amparos, coberturas y exclusiones. Además del condicionado del seguro, se deben de leer y tener claros los amparos y las coberturas, los cuales son adicionales a la póliza, y especialmente leer claramente las exclusiones de seguro.  Tener muy en cuenta esto en el caso de mercancías perecederas o refrigeradas o las mercancías usadas, pues si no se cumplen ciertas condiciones logísticas de manipulación y buenas prácticas de acuerdo a lo estipulado por los fabricantes de los insumos, la aseguradora no responde.  También es importante mencionar que el embalaje es motivo de revisión en el caso de reclamaciones y si no se cumple las condiciones óptimas para protección de la mercancía, se puede determinar que no procede una reclamación.
  • Revisar los límites máximos de valor asegurable por despacho.  En ocasiones el valor de la mercancía que se transporte tiene valores muy altos y superan los máximos asegurables por la aseguradora.  Aunque no es común que esto ocurra en el caso de transportar uno o dos contenedores, pero sí es el caso cuando el volumen de contenedores o de carga es bastante elevado, los valores de la misma pueden superar con creces la cifra máxima.  En estos casos es sugerible dividir o particionar el embarque de manera que cada uno de los embarques resultantes no supere el monto máximo. 
  • Necesidades de escolta.  Este ítem es muy relacionado con el anterior, pues cuando los valores de mercancía son muy altos, o las mercancías son muy apetecibles para su comercialización y facilidades con la misma, dando lugar a que los amigos de lo ajeno las comercialicen con facilidad, las aseguradoras en sus condiciones exigen que se manejen desde sellos (o precintos) satelitales, seguimiento de escolta motorizado (vía moto o vehículo) y en algunos casos escoltas delante y detrás de los camiones que transportan las cargas.   Una aseguradora puede escudarse en este aspecto para no responder reclamaciones si no hubo la protección exigida en el condicionado, las cuales, son responsabilidad exclusiva del contratante y/o beneficiario del seguro. 
  • Antigüedad de los vehículos terrestres.  Algunas aseguradoras también exigen que los vehículos empleados para el transporte terrestre tengan un máximo de años de servicio, es decir, si el vehículo supera en antigüedad dichos años (25 años por ejemplo) o no están repotenciados, esto se convierte en un causal para la no procedencia de la reclamación.

Como podemos evidenciar, los seguros internacionales no podemos tomarlos a la ligera ni mucho menos menospreciar su importancia.  Todo transporte de mercancía conlleva consigo siempre un riesgo inherente.  Si hoy en día no conoces las condiciones de su póliza de seguros, la sugerencia es echarles un vistazo y empezar a preguntar todo lo que no entienda o desconozca.  De esta manera estará con mayor control de decisión sobre el estado de sus embarques y cómo prevenir  la materialización de algún riesgo.  El llamado está a los profesionales encargados de tomar las decisiones de comercio exterior a que verifiquen con lupa este aspecto y eviten así costosísimos dolores de cabeza por no leer bien o por omitir estas verificaciones. 

Es mejor contar con un seguro y nunca tener que hacer uso de él, que necesitarlo y no haberlo contratado